El resguardo corporal en modo retroactivo

 

En su ejercicio de asimilación a Francia a principios del milenio, Rustha Pozzi Escot  (Lima, 1973) identificó algunas secuelas postcoloniales. En el nuevo territorio, las categorías asociadas a la inmigración urbano-marginal entraban en conflicto con el imaginario exotizante y seductor del typé étnico. La artista resolvió estas contradicciones en fantasías delirantes de guerrilleras, geishas y la colorida exuberancia proveniente del África y los Andes. 

Mujeres Armadas, la serie fotográfica en clave de sátira surgió en 2009 como una escuadra de personajes acorazados de identidades ancestrales, tan exacerbadas como avasallantes. La propuesta apuntaba a uno de los estigmas sobre representación y género: “los hombres actúan y las mujeres aparecen. Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se miran a sí mismas siendo miradas”. 

La frase del crítico John Berger confería varios antiroles a la agencia femenina en la historia del arte: segregada como creadora; relegada a objeto decorativo producido por y para el género masculino; desplegada como pieza de intercambio en las estrategias del poder, como en la propuesta Armadas, que da nombre a la muestra.

El regreso de la artista al Perú en 2018 coincidió con la marea global de reivindicaciones feministas sobre un nuevo tablero de juego. De esta idea surge obra reciente como la serie producida en impresión 3D, que alerta sobre  violencia inscrita en la cosificación masiva del cuerpo femenino: ese “campo de batalla” denunciado hace algunas décadas por la artista Bárbara Kruger, como fuero de dominación político-militar.  

Para Pozzi-Escot, la escalada creciente de tensiones sobre género y poder solo podrá resolverse enrolando en la militancia al principio mismo de la fertilidad: la Venus paleolítica (2019). En esta pieza la artista utiliza el sistema de jerarquías intrínseco al textil y a la vestimenta en toda civilización, para reapropiarse de la deidad femenina primigenia, pero ya no representada en un atávico amuleto de arcilla, sino como hipérbole escrita en piedra del origen de la especie humana.

-Vera Lauer